Hablar de las Huastecas es sentir el aroma de las orquideas y la brisa de la niebla en las mañanas; es escuchar el trino de las aves y los ruidos en la hojarasca de los jabalíes y los faisanes; saborear el cafe de olla caliente con frijoles y tortillas hechas con metate y calentadas en el hogar de barro, fumar tabaco de hoja con traguitos de mezcal y escuchar un buen huapango con bailadores en traje regional...Hablar de la Huastecas es admirar esplendorosos paisajes, amaneceres y atardeceres; lugares sagrados y misteriosos; rios, lagunas, cascadas y manantiales; así como cuevas, sótanos y abismos. Tierra de playas y planicies; montañas y nubes; misterios y magia.
Cuna de culturas milenarias como la Huasteca, Pame, Totonaca, Otomíes, Nahoas y Chichimecas que han dejado un gran legado antropológico, histórico y cultural, lleno de raices, costumbres y tradiciones; que las generaciones actuales tenemos la obligación de rescatar, conservar y preservar como legado a los jóvenes mexicanos que deseen obtener y guardar un legado de identidad que los identifique como MEXICANOS ORGULLOSOS ante cualquier cultura y sociedad del mundo que nos rodea.
Actualmente la región se encuentra salpicada de lugares y rincones que nos transportan a través de las diversas épocas de la historia del país, reviviendo momentos en nuestra mente que nos transportan al pasado a cada paso que damos al avanzar en nuestro camino, percibiendo la personalidad propia de estos lugares.


